Llevamos seis semanas durmiendo en cabañas abandonadas y hoteles (bastante conocidos y lujosos, lo que contrasta con las cabañas. Así, ¡nunca nos adaptaremos a un estilo de vida concreto!) de esta parte del país. Dormimos de día y viajamos de noche, de hecho, creo que me estoy volviendo de vida nocturna. Pero hoy, por fin, hemos llegado a nuestro ''hogar'' actual. Digo actual porque antes o después nos volveremos a marchar. Al igual que tuvimos que hacer con la cabaña de ayer, la del desierto. Una pena, me gustaba.
Pero Frank nos ha dicho que nos acomodemos a esto, ya que según él nos quedaremos un tiempo. No ha concretado. Puede ser una semana o puede ser un año, estas cosas son así.
Esta casa es grande, enorme más bien, y demasiado fría y silenciosa. Nosotros estamos acostumbrados a cosas más humildes. Esto casi que parece una mansión. Las paredes parecen de acero, y son tan brillantes como extravagantes. Es como si todo lo que hay aquí hubiera pertenecido a alguien tan rico que lo haya dejado olvidado, ya que todo lo que hay fuera de nuestras habitaciones está cubierto con una gruesa capa de polvo. A decir verdad, no sabemos donde estamos. Bueno, Frank sí, pero tiene prohibido decirnoslo.
La que peor lo lleva es Tamiko, esta todo el tiempo callada. Aunque en el fondo, la comprendo. Solo lleva un mes con nosotros, es decir, desde que esos monstruos mataron a su familia y Frank decidió acogerla y llevarla con nosotros. Además, hace no demasiado tiempo, yo estuve en su lugar.
Sí, yo no soy como los demás, que llevan toda o casi toda la vida aquí. Yo llegué hace dos años exactamente. Y no sé si alegrarme o disgustarme por mis compañeros. Porque ellos nunca han tenido una familia o una vida normal, pero tampoco han tenido que perderlas o renunciar a ellas.
Bueno, yo vivía en una ciudad de España (en Sevilla, para ser exactos), y reconozco que nunca la valoré demasiado. Tal vez lo que más apreciaba de allí era al ser más... maravilloso que he conocido nunca: mi madre. Todo era genial, nosotros vivíamos bien... Hasta que un día de verano, esa... ese monstruo, apareció. Natalie, es el vampiro (la vampiresa) más poderoso al que nos hemos enfrentado por lo menos, desde que yo llegué aquí. Y a pesar de eso, tengo ganas de volver a verla. Ella transformó a mi madre, y por su culpa,, tuve que ayudar a Tony y a Kate a matarla, y juré que algún día me vengaría de ello.
Sí, a ver, explico esto mejor: (no me quiero enrollar mucho, así que resumiré) una tarde de verano, mi madre y yo estábamos viendo la tele, recuerdo que ella se abanicaba quejándose del calor, cuando de repente, apareció Natalie. No me preguntes ni como ni porqué, simplemente apareció en un lugar donde segundos antes no había nada. Ella transformó a mi madre delante mía, y estuvo a punto de transformarme a mí, pero, al igual que Natalie, aparecieron Kate y Tony para salvarme. Pero con mi madre, no había nada que hacer, y requirieron de mi ayuda para poder matarla. Creo que es lo más duro que he hecho en mi vida.
Ellos me llevaron ante Frank, que tras escuchar mi historia decidió aceptarme en este lugar.
En estos dos años, he aprendido montones de cosas, y he acabo con cientos de estos demonios, algunos insignificantes, otros más hábiles y poderosos. Pero sinceramente, pienso que esto es lo mejor que pudo pasarme tras la muerte de mi madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario